Los riesgos de la auditoría en tiempos de crisis

Las características principales de la crisis económica-financiera que venimos padeciendo desde el año 2.007 son la falta de liquidez y las dificultades a la hora de obtener financiación para todo tipo de empresas, independientemente de las dimensiones de las mismas.

Si a esta situación le añadimos la disminución en las ventas, debido a la reducción del consumo, observamos que muchas empresas han visto afectada la rentabilidad de sus activos.

La crisis ha hecho aparecer una serie de riesgos de auditoría significativos que nos obligan a estar en alerta para observar el efecto que provocan en las cuentas anuales a auditar desde la fase de la planificación. Es importante estar muy atentos para ser lo más objetivos posible y tener una actitud crítica profesionalmente.

Según la AECA, los riesgos de auditoría más significativos a los que el auditor se enfrenta como consecuencia de esta crisis son los siguientes:

1.- Empresa en funcionamiento

2.- Irregularidades

3.- Riesgos relacionados con la valoración de activos

4.- Problemas financieros

5.- Algunas situaciones especiales

     – Subvenciones y ayudas a reintegrar.

     – Anulación de licencias o concesiones por no cumplir los requisitos imprescindibles a la hora de la concesión.

     – Incumplimientos de contratos.

     – Declaración de concurso de acreedores y expedientes de regulación de empleo.

Con todo lo expuesto anteriormente, el criterio profesional aconseja la aplicación de criterios conservadores a la hora de planificar y de ejecutar el trabajo de auditoría.

En este sentido, muchas empresas que estaban consideradas como “entidades con beneficios normales” se ven ,como resultado de la crisis, en la situación de “entidades con pérdidas o baja rentabilidad” lo que implica aplicar coeficientes distintos a los que se venían aplicando, cambiando las bases de cálculo que se venían haciendo.

La importancia relativa en la planificación debe de considerar el efecto de los riesgos que puede derivarse de la crisis económica-financiera que atravesamos.

La N.T.A. sobre Hechos Posteriores cobra especial importancia en este marco de crisis global, debido a que la situación de una empresa puede cambiar de un momento a otro con un efecto significativo sobre las cuentas anuales auditadas.

A la fecha de emisión del informe, o entre la fecha de entrega del informe y la celebración de la Junta de Accionistas, puede haberse producido condiciones que no estaban presentes durante el desarrollo del trabajo de campo y ni siquiera a la firma del informe de auditoría.

Por todo ello,  el auditor debe de extremar su capacidad de análisis para minimizar los riesgos a los que se enfrenta, siendo el principal de ellos, el riesgo de que las incertidumbres pongan en tela de juicio la posibilidad de que la empresa siga siendo considerada como empresa en funcionamiento.

Por supuesto, todo lo relacionado con información que se suministra en la memoria tiene un impacto importante en el informe del auditor y cualquier circunstancia que suponga una omisión o exposición engañosa en la misma, debe de ser tratado como incumplimientos contables y en función de su importancia relativa debe de tratarse según lo requerido en la N.T.A. definitiva Sobre Informes de 21 de diciembre de 2010 (BOICAC nº 83) y 11 de febrero de 2011 anuncio en el B.O.E. de su publicación.

En un marco de incertidumbre como el actual, el auditor, más que nunca, debe ejercer su juicio profesional para velar la situación de incertidumbre, por lo que su juicio debe de estar basado en sus propios razonamientos los cuales debe de documentar y justificar adecuadamente.

El panorama actual del software de RR.HH.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de charlar con el portal especializado en el mundo de los Recursos Humanos Equipos y Talento. Un equipo de grabación se desplazó hasta nuestras nuevas oficinas en Madrid para intercambiar impresiones sobre el sector de los RR.HH. En este encuentro Javier Alió , socio director de Audalia Lumesse, adelantó los importantes retos que las soluciones de Lumesse deberán encarar en los próximos meses. Entre otras, se apuntaron como necesarias aplicaciones específicas para dispositivos móviles, la gestión de entornos colaborativos o el concepto de empresa social.

Uno podría pensar que en estos tiempos de dificultades económicas los proveedores permanecen inactivos, pero frente a esta idea, Javier señaló una aceleración en el mercado de soluciones de RR.HH. cuyos fabricantes están dedicando más tiempo y dinero a investigar. El motivo parece sencillo, surgen nuevas necesidades que es preciso cubrir y los proveedores que sean capaces de aportar el valor a los departamentos de RR.HH teniendo en cuenta las reducciones de costes lograrán el éxito.

Otra tendencia en boga que Javier expuso fue la del software como un servicio (SaaS) apuntando que “esto implica un reto legal en lo que respecta a la protección de datos. Se suma un reto funcional, si una solución única cubre todas las necesidades y por último, un desafío estratégico si realmente se demuestra que al usar todas la empresas soluciones similares puede existir una diferenciación respecto de la competencia”.

Tras este vistazo inicial por la situación actual del sector de RR.HH. y el camino que parece seguir, Javier habló en detalle de la herramienta de captación de talento que comercializa Audalia Lumesse, la cual es sólo una pequeña parte de sus servicios, ya que sus herramientas permiten dar soporte a todos los procesos estratégicos que atañen a los departamentos de RR.HH.

Os dejamos el enlace para que podáis ver y escuchar en detalle todos estos temas explicados por Javier Alió.

Equipos y Talento

Asimismo, desde aquí podréis ver ciertos extractos:

Presentación de Audalia Lumesse

Criterios de Valoración en el PGC

Con este post me gustaría hacer un ejercicio de memoria sobre conceptos contables que, aunque puedan parecer básicos en su contenido, considero necesario repasarlos y mantenerlos debidamente actualizados. Me refiero a los diferentes criterios de valoración enumerados dentro del marco conceptual del Plan General de Contabilidad (PGC) y que son de aplicación continua para las normas de registro y valoración.

Según expresa el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre por el que se aprueba el PGC, la valoración es el proceso que asigna valor monetario a cada uno de los elementos integrantes de las cuentas anuales. Parece obvio pensar que para que prevalezca una imagen fiel de los estados financieros de una empresa, debemos ser rigurosos en la correcta estimación de los elementos que los componen y ser precisos en la adecuada aplicación de las normas que regulan esta evaluación.

De este modo, la legislación contable encuadra la valoración de elementos patrimoniales, en diez diferentes criterios:

1. Coste histórico o Coste de un activo

El coste histórico de un activo equivale a su precio de adquisición (si se adquiere a terceros) o su coste de producción (cuando sea fabricado por la propia empresa). Si hablamos de un pasivo, se refiere al valor que corresponda a la contrapartida recibida a cambio de incurrir en la deuda.

El concepto de coste histórico, difiere poco del principio de precio de adquisición desarrollado en el anterior PGC.

2. Valor razonable

La norma lo define como el importe por el que puede ser intercambiado un activo o liquidado un pasivo, entre partes interesadas y debidamente informadas, que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua.

Normalmente, este valor razonable será el valor de mercado, si bien se matiza que dicho mercado debe ser activo y fiable.

Este concepto, no recogido por la anterior norma contable, es de uso común en permutas comerciales, activos y pasivos financieros, combinaciones de negocio y para el cálculo del deterioro.

3. Valor neto realizable

Se identifica como el importe que la empresa puede obtener por su enajenación en el mercado, deduciendo los costes estimados para llevarla a cabo, así como en el caso de productos en curso, los costes estimados para terminar su producción.

4. Valor actual

Es, en este caso, el importe de los flujos de efectivo a recibir o pagar, según se trate de un activo o un pasivo, actualizados a un tipo de descuento adecuado.

El valor actual fue otra de las novedades valorativas del vigente plan contable. Cabe destacar que en general, este valor es equivalente a lo que normalmente se entiende como valor actual neto (VAN), aunque no se especifica claramente, por lo que se podría obtener aplicando cualquier ley de capitalización financiera.

5. Valor en uso

El valor en uso de un activo o de una unidad generadora de efectivo es el valor actual de los flujos de efectivo futuros esperados, a través de su utilización y, en su caso, de su enajenación u otra forma de disposición, teniendo en cuenta su estado actual y actualizados a un tipo de interés del mercado sin riesgo, ajustado por los riesgos específicos del activo que no hayan ajustado las estimaciones de flujos de efectivo futuros.

Es un concepto similar al establecido en el anterior PGC, aunque con algunas novedades. El valor en uso se obtendría de actualizar flujos de efectivo futuros. Debido a que son flujos no conocidos existe un alto grado de incertidumbre. Por ello, la norma matiza que se debe utilizar un tipo de interés de mercado sin riesgo para, de este modo, minorar dicha incertidumbre.

Existen diferentes alternativas para el cálculo de este coste. Las dos principales son:

– A partir de la tasa de descuento ajustada al riesgo
– Estimando la probabilidad de ocurrencia a cada flujo efectivo

6. Costes de venta

Son costes incrementales directamente atribuibles a la venta de un activo en los que la empresa no habría incurrido de no haber tomado la decisión de vender, excluidos los gastos financieros y los impuestos sobre beneficios. Se incluyen, en este coste, los gastos legales para transferir la propiedad del activo y las comisiones de venta.

7. Coste amortizado

Es un tipo de coste que aparece en el PGC 2007 con el objetivo de valorar diferentes instrumentos financieros.

Es definido como, el coste al que inicialmente fue valorado un activo financiero, menos los reembolsos de principal que se hubieran producido, más o menos, según proceda, la parte imputada en la cuenta de pérdidas y ganancias, mediante la utilización del método del tipo de interés efectivo, de la diferencia entre el importe inicial y el valor de reembolso en el vencimiento y, para el caso de los activos financieros, menos cualquier reducción de valor por deterioro que hubiera sido reconocida, ya sea directamente como una disminución del importe del activo o mediante una cuenta correctora de su valor.

Esta definición es bastante tediosa. Sintetizando, el coste amortizado podría entenderse como, el valor actual de los flujos pendientes de cobro o pago, tomando el tipo de interés efectivo de la operación (TIR).

8. Costes de transacción atribuibles a un activo o pasivo financiero

Son los costes incrementales directamente atribuibles a la compra, emisión, enajenación u otra forma de disposición de un activo financiero, o la emisión o asunción de un pasivo financiero, en los que no se habría incurrido si la empresa no hubiera realizado la transacción.

Puede observarse que estos costes equivalen a los costes de venta, aunque referidos a instrumentos financieros.

9. Valor contable o en libros

El valor contable es el importe neto por el que un activo o un pasivo se encuentra registrado en balance una vez deducida, en el caso de los activos, su amortización acumulada y cualquier corrección valorativa por deterioro acumulada que se haya registrado.

Este concepto, que ya se recoge en la anterior normativa, mantiene la misma esencia y sigue estando sujeto a las depreciaciones de valor correspondientes.

10. Valor residual

Se define como el importe que la empresa estima que podría obtener en el momento actual por la venta de un activo u otra forma de disposición, una vez deducidos los costes de venta, tomando en consideración que el activo hubiese alcanzado la antigüedad y demás condiciones que se espera que tenga al final de su vida útil.

En otras palabras, es el valor de la venta del activo tras concluir su vida útil, menos los costes imputables a dicha enajenación. Dentro del valor residual, el PGC también revisa conceptos como la vida útil y la vida económica de un activo.

Para concluir este post quisiera reseñar que, como se puede observar, tanto la inclusión de nuevos criterios de valoración respecto a la anterior normativa, como los cambios de apreciación de algunos de ellos, lleva implícito el objetivo de homogeneizar la normativa contable española con las normas de ámbito internacional (NIC/NIIF) y evitar así la dualidad que ha existido tradicionalmente.

*David Quiñones es Auditor en el Área de Auditoría