La Ética en el mundo Empresarial y la Auditoria

Todos conocemos o hemos podido escuchar en algún momento de nuestras vidas la palabra “Ética”, actualmente encontramos definiciones que la describen como “la Teoría y/o Ciencia del comportamiento de la moral de los seres humanos en la sociedad y sus acciones en ella”, o en una versión más clásica obtenemos que proviene del griego clásico “Ethos” que tiene que ver con “las costumbres” o “el lugar dónde se habita”.

La Ética por un lado tiene que ver con la Moral, pero se diferencia de ella en que la moral establece pautas para la vida cotidiana y la Ética reflexiona sobre qué origina o qué justifica esas pautas de comportamiento.

Hoy en día debido al descrédito de muchos sectores de la sociedad, la palabra Ética ha constituido un vocablo útil y necesario para apelar a la conciencia de las personas y las empresas no han sido una excepción, si bien, el concepto de ética empresarial surgió a principios de la década de los 70 en Estados Unidos. La ética empresarial se encuentra relacionada con la filosofía de los negocios, uno de cuyos objetivos es determinar los propósitos fundamentales de una empresa.

Podríamos resumir la ética empresarial como el conjunto de valores, normas y principios reflejados en la cultura de la empresa que permiten alcanzar una mayor sintonía con la sociedad y obtener una mejor adaptación en todos los entornos y en condiciones que supone respetar los derechos reconocidos por la sociedad y los valores que ésta comparte.

En las organizaciones empresariales actuales esta filosofía ha favorecido la puesta en marcha de diferentes departamentos de Responsabilidad Social Corporativa junto con acciones que contribuyen a fines sociales o comunitarios en beneficio de terceros, al margen de sus propios objetivos empresariales.

En este escenario, podemos observar como la Ética exigida socialmente a las empresas se enfrenta directamente con su misma razón de existencia, que no olvidemos, es maximizar beneficios, creando de esta forma un conflicto de intereses desde su nacimiento, porque ya no se trata únicamente de maximizar esos beneficios, sino de cómo se alcanzarán, creando un equilibrio frágil pero también una obligación, sobre todo en las grandes corporaciones del mundo de los negocios.

En este ámbito de la Ética, los Auditores de Cuentas no somos la excepción, ni tan solo unos más, somos la bandera o la avanzadilla, como se quiera interpretar, pues en nuestra profesión no sólo es un concepto intangible o una exigencia social, sino un requisito para ejercer nuestra profesión, como vemos en el Texto Refundido de la Ley de Auditoría de Cuentas, artículo 6:

1. La actividad de auditoría de cuentas se realizará con sujeción a la normativa constituida por las prescripciones de esta ley, de su Reglamento de desarrollo, así como a las normas de auditoría, de ética y de control de calidad interno de los auditores de cuentas y sociedades de auditoría.

Y por si existen dudas, en el mismo artículo, en la sección 3, nos indica el mínimo que debemos contemplar a la hora de ejercer nuestra profesión en cuanto a Ética:

3. Las normas de ética incluyen, al menos, los principios de su función de interés público, competencia profesional, diligencia debida, integridad y objetividad, sin perjuicio de lo establecido en la Sección I del Capítulo III.

Algo que como Auditores de Cuentas no podemos olvidar jamás, es que no somos una empresa más, ni tenemos un trabajo más, sino que las normas éticas que rigen nuestras actividades son mayores que las de cualquier otro ámbito puramente empresarial o económico, y por ende, nuestra obligación es y debe ser mayor, pero también debido al entorno económico (que ha marcado el devenir de los últimos años) y aún en un entorno favorable, han existido y aún persisten grandes riesgos de caer en una moral propia o personal que no se adecue a las normas éticas que conforman el marco general de nuestra profesión que pueden llevarnos a seguir tendencias empresariales que hagan olvidar nuestra identidad. Por eso, la constancia en la práctica de nuestros Valores y el esfuerzo continuo para que nuestro trabajo cumpla esa función de interés público, con la competencia profesional y la debida diligencia, con integridad y objetividad, harán de nuestra profesión en el mundo empresarial un referente dónde mirarse en estos tiempos tan convulsos.

* Ricard Vilches es Auditor del Área de Auditoría