Siempre se ha comentado que en lo simple está la clave y es cierto. Por eso, creo que no hay nada mejor que una sencilla fábula para ejemplificar un proceso lógico y vital en toda empresa pero que no siempre se desarrolla como debiera.

Se cuenta que una gallina se encuentra con un cerdo y deciden montar un negocio de forma conjunta. Como habían recibido una educación elemental consideraron que debían abrir un bar donde se sirviera huevos con bacón. El cerdo, que algo de inteligencia tenía, disintió con la cabeza diciendo: “No me parece justo porque tu participarás en el proceso mientras que yo formaré parte del mismo”.

Esto es lo que habitualmente nos encontramos en las empresas: personas que forman parte del proceso y otras que exclusivamente participan en el mismo. Es importante, con objeto de ganar en eficiencia, el determinar el papel que cada persona ocupará en los procesos que se dan en la empresa.

Este principio tan simple, y aparentemente tan ridículo, rige actualmente metodologías de programación tan potentes como SCRUM; pero es aplicable a cualquier gestión de procesos empresariales.

*Antonio Pérez es Director del Área de Consultoría