Software as a Service (SaaS) para Recursos Humanos (I)

Cada vez más a menudo estamos oyendo hablar del término Software as a Service, pero ¿sabemos realmente qué es? Los departamentos de Recursos Humanos deben conocer los pros y contras de este tipo de implantaciones de software y si es la más adecuada para su realidad de empresa. En los próximos artículos vamos a intentar explicar cuál es desde la experiencia de Audalia Lumesse (antiguo StepStone), el cliente ideal de este modelo de implantación.

El Software as a Service (SaaS) es un modelo de implantación en el cual el proveedor, además de poner en manos del cliente su producto, pone a su disposición todos los elementos necesarios para realizar dicha implantación. Esto incluye el hardware (servidores), el mantenimiento de este hardware y el servicio de soporte ante cualquier incidencia que pudiera surgir una vez el software esté instalado.

Pero, ¿qué diferencia este tipo de implantación a lo que estábamos acostumbrados en los últimos años? La respuesta es sencilla: inmediatez, menores costes y mayor funcionalidad.

Inmediatez: Uno de los grandes diferenciadores de este modelo de implantación es que la funcionalidad del software debe ser estándar, es decir, el cliente no puede personalizar ninguna de la funcionalidad contenida en la herramienta. Esto permite que los tiempos de implantación se acorten enormemente, facilitando también el salto a nuevas versiones del software.

Menores costes: A diferencia del modelo de compra de licencias al que la mayoría de compañías estaba acostumbrado en el pasado ahora pasamos a pagar por un servicio.
Ya no se necesita instalar costoso hardware (servidores), ya que está incluido en el servicio. Tampoco necesitamos personal cualificado para mantener esas máquinas. Y lo que es más importante, al ser un servicio por lo que estamos pagando no estamos atados a nadie y en cualquier momento podemos elegir un mejor proveedor para el mismo servicio.

Mayor funcionalidad: Cada vez que una compañía implanta un software y lo personaliza en exceso, podría pensar que está ganando en funcionalidad cuando la realidad es la contraria. Cuanto más personalizado está el software, más difícil es dar el salto a nuevas versiones del mismo ya que habría que aplicar nuestras personalizaciones a la nueva funcionalidad que nos ofrece el proveedor, siendo muy difícil explicar internamente que hay nuevos costes que imputar a un proyecto de implantación que ya se creía terminado por la Dirección de la compañía. La ventaja de acoplarse a un paquete estándar es que el cliente se va a aprovechar de la nueva funcionalidad de cada salto de versión sin costes adicionales, por lo que puede crecer en sus procesos junto a la solución.

Como resumen, el modelo de Software as a Service debe implicar: inmediatez, menores costes y mayor funcionalidad.

* Álvaro Marfany es Gerente del Área de Audalia Lumesse