Financiación de las Pymes en España

La actual situación económica, marcada principalmente por el incremento del déficit de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos, el aumento de la tasa de paro, el aumento de la morosidad y la reducción del consumo nos hace pensar en un factor que todos estos efectos de la crisis económica tienen en común: las empresas.

Según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), a 1 de enero del año 2011, el 99,88% de las empresas españolas eran Pymes. Siendo estas las que están sufriendo con fuerza los efectos de la crisis económica.

Cada vez son más las que se ven obligadas a cerrar sus puertas, ante la imposibilidad de hacer frente a sus problemas de financiación o a la reducción de sus ventas. Esto trae como consecuencia la mayor parte de los efectos de la crisis mencionados anteriormente: paro, morosidad, reducción del consumo….

El origen de los principales problemas a los que se están enfrentando estas empresas es el difícil acceso a fuentes de  financiación.

La financiación propia de su circulante resulta una tarea imposible. Muchas de ellas se encuentran con ciclos de caja positivos, es decir, los pagos a proveedores y acreedores se producen antes que los cobros a clientes. Lo que obliga a buscar financiación adicional para su activo corriente.

Sin embargo, la obtención de financiación ajena tampoco es una tarea fácil. Los bancos tienen cortado el acceso al mercado interbancario y se encuentran inmersos en un proceso de saneamiento de balances, provocando que la concesión de créditos se vea limitada, reduciendo considerablemente la oferta de los mismos.

El acceso a la financiación, se encuentra condicionado al endurecimiento de las condiciones de los créditos. Según el BCE, el coste de los préstamos, se sitúa en torno al 6.5% (préstamos de hasta 1 millón de euros), mientras que en Alemania, es de un 4,04%.

Además, se ha producido un aumento de las exigencias de avales y garantías, al mismo tiempo que los plazos de devolución de la financiación se han visto reducidos.

Todo esto obliga, a que aquellas empresas que quieren tener acceso a fuentes financiación ajena, se vean obligadas a presentar  información más precisa y relevante.

Esta circunstancia está jugando un papel cada vez mas importante a la hora de contratar los servicios de un auditor, ya que aunque la mayoría de estas empresas no se encuentran obligadas a auditar sus cuentas al no superar los límites establecidos en la Ley de Auditoría, sí pueden recurrir a la auditoria voluntaria con el fin de alcanzar una mayor transparencia ante las entidades de crédito.

Por otro lado, con el hecho de tener sus cuentas auditadas logran mejorar  la imagen de la propia empresa, aportando un mayor valor añadido a la misma y permitiendo un acercamiento a otros agentes económicos. 

* Marta Domínguez es Auditora en el Área de Auditoría

Provisiones por reestructuración

 En la actual situación económica y conocedores de los recortes sufridos, fundamentalmente por parte del Gobierno pero también de clientes privados, sobre todo si el nivel de dependencia es grande, hay numerosas empresas que se plantean futuras reducciones de plantilla, reestructuraciones de departamentos, etc. Por otro lado, las que no lo tienen en cuenta todavía deben ser  plenamente conscientes de que si se producen van a tener que realizarlas en un corto plazo.

Ante esta situación, nos encontramos con la duda de si es posible contabilizar una provisión por reestructuración que asuma estos costes de despidos, desmantelamiento de oficinas o fábricas o una estimación de ellos.

Vamos a analizar que no es posible la contabilización de esta provisión de no haber una disposición legal, contractual o una obligación implícita o tácita, entendiendo ésta como la expectativa válida creada por la empresa frente a terceros de asunción de una obligación por parte de aquélla. Es decir, debe surgir una obligación que determine la indemnización o pago.

En concreto, en las provisiones por reestructuración, tal como dice el PGC, se deben cumplir dos condiciones. Una de ellas es que estén necesariamente impuestas por la reestructuración y la otra, que no estén asociados con las actividades que continúan en la empresa. A estos efectos, se entiende por reestructuración un programa de actuación planificado y controlado por la empresa, que produzca un cambio significativo en el alcance de la actividad llevado a cabo por la empresa o la manera de llevar la gestión de su actividad. Profundizando en la NIC 37, dentro del apartado de “Aplicaciones específicas” en el que se explican los requisitos generales para el reconocimiento y valoración de las provisiones por reestructuración, todavía aclara más la no procedencia de la provisión por ese concepto.

Hay que indicar que la situación planteada entraría dentro de la categoría de pasivo contingente, que es “toda obligación posible, surgida a raíz de sucesos pasados, cuya existencia quedará confirmada sólo si llegan a ocurrir, o en caso contrario si no llegan a ocurrir, uno o más sucesos futuros inciertos que no están enteramente bajo el control de la empresa” y que, como indica la norma, no se debe reconocer contablemente aunque si informar en la memoria
Profundizando en la base normativa que se aplica a las provisiones, dentro de la normativa contable española nos encontramos con:

a) Definición de pasivo, que afecta a la definición de provisión, bajo el marco conceptual del PGC:

Obligaciones actuales surgidas como consecuencia de sucesos pasados, para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos que puedan producir beneficios o rendimientos económicos en el futuro. A estos efectos, se entienden incluidas las provisiones.

b) Criterios de registro y valoración para los pasivos:

El registro de los elementos procederá cuando, cumpliéndose la definición de los mismos incluida en el apartado anterior, se cumplan los criterios de probabilidad en la obtención o cesión de recursos que incorporen beneficios o rendimientos económicos y su valor pueda determinarse con un adecuado grado de fiabilidad. Cuando el valor debe estimarse, el uso de estimaciones razonables no menoscaba su fiabilidad. En particular los pasivos deben reconocerse en el balance cuando sea probable que, a su vencimiento y para liquidar la obligación, deban entregarse o cederse recursos que incorporen beneficiosos rendimientos económicos futuros y siempre que se puedan valorar con fiabilidad. El reconocimiento contable de un pasivo implica el reconocimiento simultáneo de un activo, la disminución de otro pasivo o el reconocimiento de un gasto u otros decrementos en el patrimonio neto.

c) Normas de registro y valoración para provisiones y contingencias:

Reconocimiento: La empresa reconocerá como provisiones los pasivos que, cumpliendo la definición y los criterios de registro o reconocimiento contable contenidos en el Marco Conceptual de la Contabilidad, resulten indeterminados respecto a su importe o a la fecha en que se cancelarán. Las provisiones pueden venir determinadas por una disposición legal, contractual o por una obligación implícita o tácita. En este último caso, su nacimiento se sitúa en la expectativa válida creada por la empresa frente a terceros, de asunción de una obligación por parte de aquella.

Valoración: De acuerdo con la información disponible en cada momento, las provisiones se valorarán en la fecha de cierre del ejercicio  por el valor actual de la mejor estimación posible del importe necesario para cancelar o transferir a un tercero la obligación, registrándose los ajustes que surjan por la actualización de la provisión como un gasto financiero conforme se vayan devengando.

d) La definición y las relaciones contables para las provisiones, especificando las de “otras responsabilidades” y “para reestructuraciones” dentro del Grupo 1 “Financiación Básica”:

Grupo 14. PROVISIONES: Obligaciones expresas o tácitas a largo plazo, claramente especificadas en cuanto a su naturaleza, pero que, en la fecha de cierre del ejercicio, son indeterminadas en cuanto a su importe exacto o a la fecha en que se producirán.

Cta. 142. Provisión para otras responsabilidades: Pasivos no financieros surgidos por obligaciones de cuantía indeterminada no incluidas en ninguna de las restantes cuentas de este subgrupo; entre otras, las procedentes de litigios en curso, indemnizaciones u obligaciones derivados de avales y otras garantías similares a cargo de la empresa.

Cta. 146. Provisión para reestructuraciones: Importe estimado de los costes que surjan directamente de una reestructuración, siempre y cuando se cumplan las dos condiciones siguientes:

• Estén necesariamente impuestos por la reestructuración.
• No estén asociados con las actividades que continúan en la empresa.
 
A estos efectos, se entiende por reestructuración un programa de actuación planificado y controlado por la empresa, que produzca un cambio significativo en:

• El alcance de la actividad llevado a cabo por la empresa, o la manera de llevar la gestión de su actividad.

Además de la normativa contable española es muy interesante y esclarecedora, la lectura de la NIC 37 sobre provisiones, activos contingentes y pasivos contingentes. 

* Tomás Fresneda es Director en el Área de Auditoría

Mi Prima (la del riesgo)

No, no os voy a hablar de esa prima mía… (Aunque también tiene su riesgo…), si no de la que nos afecta a todos. Os explicaré de manera muy sencilla qué es la prima de riesgo, como afecta a la economía y como calcularla, ya que este dato es muy importante paras las operaciones en los mercados de valores, tanto entredías como a medio y largo plazo.

La prima de riesgo es un indicador que nos dice la credibilidad de solvencia de un país, a menor solvencia se pagan los intereses de devolución más altos creando así un riesgo mayor de quiebra. Ejemplo: si la prima de riesgo de Italia es de 400 puntos y la de España de 300 puntos, Italia paga un 1% más caro el dinero que le prestan por lo que le es más difícil su devolución.

Afecta a todos los sectores de la economía desde los Estados hasta los trabajadores. Los Estados ven encarecidos su  financiación  lo que arrastra que los bancos y empresas también la  paguen más cara y les sea más difícil el acceso a ella, ya que el prestamista (inversor) considera que les va a ser difícil o no van a poder hacer una devolución de su dinero. En definitiva, se hace más difícil y escasa la financiación necesaria para poder seguir en el mercado.

También afecta a los trabajadores, ya que las empresas al no tener recursos se les hace imposible  la contratación, se calcula que cada 100 puntos básicos se pierden unos 160.000 puestos de trabajo.

Ahora bien, la fórmula para calcularla y no tener que esperar a su publicación, (esto nos ayudara a adelantarnos al mercado) es la siguiente:

Se mide con los bonos a 10 años, tomando como referencia el país más solvente de la zona euro que ahora mismo es Alemania y el del país que queramos estudiar, en este caso España. Ejemplo, si la rentabilidad de bono Alemán a 10 años es del 3% y la de España es del 6% tenemos que la prima de riesgo de España es de 3 puntos porcentuales o 300 puntos básicos, cada punto porcentual equivale a 100 puntos básicos. Con una  gran diferencia, los inversores temen que España no pague y por tanto le piden mucha más rentabilidad.

 La formula es la siguiente ba10-be10x100

Espero que esto os sirva para conocer a ¡esta nuestra PRIMA!

* Elena Sanz es Asesora Senior en el Área de Asesoría

Tomemos nota

Una de las noticias de esta mañana tiene el siguiente titular: “Alemania bajará los impuestos por el frenazo de la economía en el 2012. El objetivo de la rebaja es paliar los efectos de la progresión fría”.

Las ecuaciones “estamos en crisis”, “yo me endeudo hasta la cejas”, “la recaudación de impuestos cae porque se generan menos beneficios”, “mi deuda sigue aumentando y la única forma de parar la bola de nieve es mediante una subida de impuestos” posiblemente no sean la solución a nuestros problemas de financiación, y nuestro país vecino ha tomado buena nota de ello.

Se acercan las elecciones y las promesas de los partidos políticos con su posible programa de gobierno. Las medidas económicas a tomar tienen una gran importancia de cara a la salida de la crisis y la Ley de Presupuestos que se aprobará antes del próximo 31 de diciembre, con sus medidas fiscales, tendrá importantes consecuencias en nuestros bolsillos.

Gobernantes, ¡Acordaos de los contribuyentes!

* Conchita Aguilar es Directora del Área de Asesoría

Rescate de Grecia

Antes de entrar en materia, me gustaría agradecer todas las muestras de apoyo y cariño a los artículos que, modestamente, hemos publicado en los meses de vida de nuestro y vuestro Blog. La verdad es que en lo que a mí respecta dichos elogios han sido desmedidos; pero se agradecen enormemente.

También, me gustaría comentar con vosotros que voy a pasar el testigo, de esto de la escritura web, a dos compañeros míos del área que van a escribir, durante los próximos meses, una serie de artículos relativos a Excel y a las Redes Sociales, o eso al menos me han comentado a mí. Espero que los disfrutéis porque son dos grandes expertos en la materia.

Antes de irme de vacaciones, tal vez porque suele ser un destino habitual de visita o tal vez porque suele ser un tema recurrente en nuestras reuniones, me gustaría compartir con vosotros unas reflexiones sobre el “Rescate a Grecia”.

Estoy seguro de que si Platón, Aristóteles, Pitágoras o cualquiera de los pocos genios que nos ha dado Grecia estuvieran vivos se reirían abiertamente con lo que aparece en las noticias, sobre todo las de televisión. Además, si esto se nos planteara a cualquiera de nosotros en nuestro ámbito laboral, es decir, en la esfera microeconómica nos iríamos de cañas con Platón, Aristóteles y Pitágoras para celebrar tanto despropósito.

Si nos olvidamos de que estamos hablando de un País, podríamos aislar el problema exclusivamente en los siguientes términos: Hay una deuda que no se puede pagar y existen una serie de prestamistas que no pueden cobrar. Vale, si hacemos un proceso de abstracción y lo trasladamos a una empresa estaríamos hablando, casi seguro, de Concurso de Acreedores. Bueno, pues bien, ¿Qué sucede en estos casos?. La verdad es que siempre lo mismo: Se procede a plantear una quita y una espera. Por no ser muy largo en esto de los Procesos Concursales finalmente habría que aprobar un convenio que sería lo equivalente al Rescate en cuestión.

Existe una Ley Concursal que, de hecho, establece la quita y la espera. La pregunta que en estos momentos me viene a la mente es la siguiente: ¿Por qué nuestro legislador no prevé en la Ley Concursal que se de más dinero a las Empresas en Concurso? ¿Podría forzar a las Entidades Financieras a que aportaran el doble de los préstamos que tengan con ellas contraídos? ¿Serviría para algo si estos préstamos generan intereses y además deben devolverse? Si no puedo devolver X y los intereses me ahogan, ¿podría devolver 2X? Si los ingresos son los mismos y los gastos iguales, ¿podría sufragar la devolución del doble de mis préstamos? Es más, financieramente se tendría que incrementar el tipo de interés al existir más riesgo en la operación. Por lo cual perfecto, no puedo devolver X al tipo de interés actual por lo que voy a devolver 2X a un tipo superior.

Volvamos a Grecia con nuestro conocimiento microeconómico: “BIENVENIDOS AL RESCATE DE GRECIA: saldremos dando más dinero vía préstamos”.
Si antes no tenía sentido, ¿por qué ahora? Puedo devolver el doble de mi deuda a un interés superior con los mismos ingresos, gastos y el mismo plazo de amortización. Parece que no.

Si en estos momentos todavía no estáis con Aristóteles en el bar celebrando tanto despropósito es porque faltan un par de piezas a la historia. Ahora viene lo verdaderamente divertido.

Para solucionar el tema de Grecia, a parte de los recortes de gastos e incremento de ingresos, se tiene que realizar una quita y una espera sobre sus deudas. Sobre esto no hay dudas y, es más, es lo que se va a realizar. ¿Hay algún problema para hacerlo? Sí, sería el final de la zona Euro porque las Entidades financiera encarecerían la financiación a los Países  de dicha zona al ver que sus préstamos no son cobrables. ¿Quién tendría que asumir el coste de la quita y la espera? ¿Los Gobiernos? Pues la verdad es que si leemos los acuerdos del Tratado de Maastricht existe un pequeño artículo que impide la monetización de la Deuda por los Gobiernos. ¡Vaya! ¡Qué faena! ¿no?.

Pues bien, ¿Qué van a hacer? Seguramente se legislará a tal respecto. Yo, al menos, tengo claro lo que voy a hacer: me voy de vacaciones con Ulises, Aquiles, Alejandro Magno y todos los héroes de nuestra Grecia Clásica, a través de la lectura, y os dejo en manos de Daniel Barjola y Beatriz Taberner.

Qué tengáis unas felices vacaciones y muchas gracias por vuestro apoyo.

*Antonio Pérez es Director del Área de Consultoría