Asistimos al XXIV Congreso Nacional de Auditoría

Congreso de auditoría ICJCE 2018

El Palacio de Congresos de Toledo El Greco, ha sido el lugar escogido por el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España para celebrar el XXIV Congreso Nacional de Auditoría los pasados 18 y 19 de octubre bajo el título “Auditoría en la sociedad digital. Auditoría y personas“.
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¿Cuáles son las Cuestiones Clave de Auditoría?

Perdidas ganancias AUD dadosEn España, las cuestiones clave en los informes de auditoría comenzarán a mostrar más información sobre el desarrollo de la auditoría a los usuarios, explicando en el informe cuáles han sido los riesgos más significativos detectados en el trabajo de auditoría, las respuestas a dichos riesgos por parte del auditor y los resultados obtenidos en las respuestas. De este modo, se entiende que se gana más transparencia al mejorar la comunicación entre el auditor y los responsables del gobierno de la entidad, y finalmente entre la entidad y los usuarios finales de la información.

Una cuestión clave de auditoría o Key Audit Matter (KAM, por sus siglas en inglés), es aquella que ha tenido importancia en el transcurso del trabajo de auditoría, y que ha requerido la atención significativa del auditor, ya sea por su complejidad, por la elevada carga de juicio profesional del auditor o de la dirección, o porque ha generado un fuerte flujo de comunicaciones entre el auditor y los responsables de gobierno de la entidad.

Si dichas cuestiones se resuelven de forma satisfactoria, constarán como cuestión clave de auditoría. En caso de no obtener respuestas satisfactorias, no constarán como tal y serán salvedades en la opinión del informe del auditor.

¿Qué antecedentes tenemos?

En el Reino Unido hacen uso de las cuestiones clave de auditoría en los informes desde el año 2013, por lo que su experiencia nos arroja luz para determinar lo que el futuro de los informes nos augura y cuál va a ser la tónica de las cuestiones descritas en los informes.

El resultado del análisis de los informes de auditoría emitidos en 2015 (según el Financial Reporting Council o FCR), para sociedades cotizadas en el índice FTSE 100, arroja un dato interesante: los auditores del Reino Unido están haciendo un uso intensivo de estas cuestiones clave, comunicando una media de 4 cuestiones clave de auditoría en el informe.

Fuente: Financial Reporting Council (FRC)
Fuente: Financial Reporting Council (FRC). Extended auditor’s report January 2016

Profundizando un poco más sobre cuáles son los tipos de cuestiones clave de auditoría más frecuentes que han informado los auditores en el Reino unido, es interesante el siguiente gráfico,  que clasifica el tipo de cuestión clave de auditoría en función de su naturaleza sobre el total de informes analizados:

Fuente: Financial Reporting Council (FRC)
Fuente: Financial Reporting Council (FRC). Extended auditor’s report January 2016

Se puede observar que el reconocimiento de ingresos, la valoración de los activos intangibles (fondo de comercio, I+D+I…), los impuestos y las provisiones representan alrededor del 50% de las cuestiones clave de auditoría en los informes analizados, en el que el auditor ha detectado un riesgo significativo.

Como era de esperar, aquellas áreas de más complejidad, que dependan del juicio profesional y que hayan provocado un flujo continuo de comunicaciones entre los responsables de gobierno de la entidad y el auditor, son las principales candidatas a KAM. Además, encabezando este ranking se encuentran los ingresos, en línea con lo establecido en la norma sobre fraude.

 

Autor: Pedro Navarro Linkedin_circulo

Nuevo informe de auditoría de cuentas

logo-audalia-nexia-2017Por Resolución de 23 de diciembre de 2016, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), publicada en el BOE del 31 de diciembre, se han introducido importantes modificaciones en las Normas Técnicas de Auditoría y, en especial, en las referentes a los informes de auditoría.

En 2013 se adoptaron en España las Normas Internacionales de Auditoría, adaptadas para su aplicación en nuestro país (NIA-ES), sustituyendo así las vigentes hasta entonces en un esfuerzo para homogeneizar tanto a nivel europeo como internacional el contenido del trabajo de auditoria y el formato del informe de los auditores, de forma que fuera similar y por tanto más fácilmente entendible por los usuarios de la información financiera independientemente del país en que se encontraran.

Con posterioridad, la Directiva 2014/56/UE y el Reglamento(UE) nº 537/2014, ambos del 16 de abril de 2014 introdujeron modificaciones importantes en materia de auditoría que han sido incorporadas a nuestra legislación local mediante la Ley 22/2015, de Auditoría de Cuentas. Por otra parte, junto al proceso de reforma comunitario, el organismo emisor de las normas internacionales de auditoría (International Auditing and Assurance Standards Board (IAASB) de la International Federation of Accountants (IFAC) finalizó el proceso de revisión de determinadas normas, fundamentalmente las relacionadas con el proceso de emisión y contenido del informe de auditoría de cuentas anuales.

Todo ello ha hecho imprescindible la reforma abordada por la Resolución del ICAC de 23 de diciembre de 2016 que incorpora un nuevo informe de auditoría, respondiendo así a la demanda de los usuarios de información financiera de disponer de un informe más explicativo, que contenga información más relevante y específica que ayude tanto a comprender mejor la situación de la entidad auditada como a aclarar determinados conceptos que los usuarios pueden no comprender. De este modo se pretende disminuir el llamado “gap” de expectativas entre lo que los usuarios esperan de una auditoría y lo que realmente reciben.

2. Estructura del nuevo informe de auditoría

De este modo, la modificación de las NIA-ES se refieren fundamentalmente a diferentes aspectos del informe de auditoría, tanto en su contenido como en su estructura. Así, el informe tendrá las siguientes secciones:

  • Párrafo de opinión, que ahora abrirá el informe de auditoría en lugar de estar al final, como era tradicional.
  • Párrafo de fundamentos de la opinión, que incorpora una manifestación sobre la independencia del auditor y en el que se recogerán, en su caso, las salvedades que hayan surgido.
  • “Cuestiones clave en la auditoría” (en informes de entidades de interés público) o “Aspectos más relevantes de la auditoría” (en los restantes informes). Esta sección es nueva y de gran importancia e impacto puesto que se deben describir los riesgos más significativos en el desarrollo de la auditoría, evitando el uso de párrafos estándar, recogiendo información específica sobre las concretas y particulares circunstancias de la entidad auditada, de modo que pueda comprenderse adecuadamente cómo han afectado dichas cuestiones al trabajo de auditoría (tales como áreas en las que la dirección de la entidad auditada aplica juicios significativos y complejos, riesgos específicos con los que se ha enfrentado el auditor, etc..).
  • Incertidumbre material relacionada con la aplicación del principio de empresa en funcionamiento, en la que se recogerán, si procede, las circunstancias que pudieran afectar a tal principio.
  • “Otra información” que se referirá, en general, al informe de gestión y que cubrirá no sólo la concordancia de dicho informe con las cuentas anuales -como hasta ahora- sino también si se ha elaborado conforme a lo exigido por la normativa de aplicación, debiendo pronunciarse en el informe de auditoría a este respecto sobre las incorrecciones materiales que el auditor hubiera detectado.

3. Fecha de entrada en vigor

  • La modificación de las Normas Técnicas de Auditoría (NIA-ES) objeto de la Resolución del ICAC que comentamos será de aplicación obligatoria para las auditorías que se refieran a cuentas anuales o estados financieros correspondientes a ejercicios económicos que se inicien a partir del 17 de junio de 2016, así como a los estados financieros intermedios correspondientes a dichos ejercicios económicos.

El texto completo de la Resolución, así como de las NIA-ES afectadas, puede consultarse en el siguiente enlace

Audalia Auditores sigue creciendo

Hace ya casi 30 años que Audalia abrió sus puertas. Cuando la compañía arrancó tenía muy claro cuál era su idea de negocio, a qué mercado iba a dirigirse y hacia dónde orientaría su estrategia para lograr la diferenciación. Así pues centró sus esfuerzos en desarrollar una firma multidisciplinar de servicios profesionales que pudiera cubrir las necesidades de empresas, accionistas, agentes económicos externos e inversores y que estuviera sustentada en el rigor, la calidad y la confianza en la prestación de sus servicios. Su fundador tenía claro que una relación próxima y personal con el cliente propiciaría un entendimiento mutuo imprescindible para la buena marcha de los trabajos.

Analizado desde una perspectiva actual muchos podrían pensar que aquel planteamiento era factible para una época donde la tecnología era todavía incipiente y primaban las relaciones “cara a cara” pero hoy día, con el ritmo frenético de las cosas y los avances tecnológicos, ya no podría mantenerse ni tendría razón de ser. Pues bien, debemos aclarar que quienes piensen así se equivocan ya que esta filosofía de sus inicios ha primado a los largo de esta treintena de años de vida como el principal elemento diferenciador. Quizá ésta haya sido la clave para sobrevivir a los malos tiempos y seguir creciendo.

El área de auditoría tuvo un importante desarrollo en su momento, hasta suponer casi el 50% del negocio de AUDALIA hace una década. No obstante, actualmente el resto de áreas han potenciado y aumentado su gama de servicios ampliando su presencia e interrelacionándose entre sí para poder ofrecer a los clientes un servicio integral gestionado por profesionales cualificados.

Los años pasan y Audalia sigue evolucionando. No ha sido fácil mantenerse firme en época de crisis pero un trabajo en equipo y una especial dedicación a los clientes nos ha mantenido a flote. En cada proyecto creemos necesario tener un conocimiento en profundidad de la empresa y su sector; siempre estamos preparados para escuchar al cliente y aportarle rigor e independencia. Nuestro servicio se basa en una continua adaptación a su planificación.

A la hora de abordar una auditoría entendemos dos fases; con el objeto de acortar los plazos de entrega del informe. Siempre buscamos la fluidez en la comunicación y, por supuesto, el cumplimiento de plazos acordados. Aportamos credibilidad a través del análisis de los riesgos que están presentes en el negocio de nuestros clientes, y en la revisión de los sistemas contables y financieros que soportan la gestión empresarial. Nuestro enfoque de Auditoría se dirige a minimizar los diferentes riesgos que influyen en el trabajo.

Estamos inscritos en el PCAOB (Public Companies Accounting Oversight Board – organismo dependiente de la SEC – Securities and Exchange Comission) con el objeto de poder auditar filiales de compañías norteamericanas que coticen en bolsa. Dicho organismo, ha revisado nuestros procedimientos de control interno y nuestro sistema de control de calidad, confirmando nuestra capacidad para dichos trabajos. Nuestra andadura comenzó hace 30 años, en los que no hemos perdido nuestra esencia pero continuamos evolucionando, mirando hacia adelante y con ganas de seguir creciendo.

Entre nuestros servicios en el área de auditoría destacan:

• Auditoría de cuentas anuales.
• Experiencia en US GAAP, IFRS.
• Certificados de hechos societarios concretos.
• Actuaciones y pruebas periciales.
• Procesos de due diligence.
• Actuaciones como Experto Independiente.
• Valoración de sociedades.
• Certificados de subvenciones.

Tener claro quiénes somos, dónde estamos y dónde queremos llegar. Si tienes un nicho en el mercado y le brindas confianza y un trabajo impecable manteniendo la independencia, se aporta un valor que hace que nuestros clientes continúen confiando en nuestro trabajo año tras año.

La Ética en el mundo Empresarial y la Auditoria

Todos conocemos o hemos podido escuchar en algún momento de nuestras vidas la palabra “Ética”, actualmente encontramos definiciones que la describen como “la Teoría y/o Ciencia del comportamiento de la moral de los seres humanos en la sociedad y sus acciones en ella”, o en una versión más clásica obtenemos que proviene del griego clásico “Ethos” que tiene que ver con “las costumbres” o “el lugar dónde se habita”.

La Ética por un lado tiene que ver con la Moral, pero se diferencia de ella en que la moral establece pautas para la vida cotidiana y la Ética reflexiona sobre qué origina o qué justifica esas pautas de comportamiento.

Hoy en día debido al descrédito de muchos sectores de la sociedad, la palabra Ética ha constituido un vocablo útil y necesario para apelar a la conciencia de las personas y las empresas no han sido una excepción, si bien, el concepto de ética empresarial surgió a principios de la década de los 70 en Estados Unidos. La ética empresarial se encuentra relacionada con la filosofía de los negocios, uno de cuyos objetivos es determinar los propósitos fundamentales de una empresa.

Podríamos resumir la ética empresarial como el conjunto de valores, normas y principios reflejados en la cultura de la empresa que permiten alcanzar una mayor sintonía con la sociedad y obtener una mejor adaptación en todos los entornos y en condiciones que supone respetar los derechos reconocidos por la sociedad y los valores que ésta comparte.

En las organizaciones empresariales actuales esta filosofía ha favorecido la puesta en marcha de diferentes departamentos de Responsabilidad Social Corporativa junto con acciones que contribuyen a fines sociales o comunitarios en beneficio de terceros, al margen de sus propios objetivos empresariales.

En este escenario, podemos observar como la Ética exigida socialmente a las empresas se enfrenta directamente con su misma razón de existencia, que no olvidemos, es maximizar beneficios, creando de esta forma un conflicto de intereses desde su nacimiento, porque ya no se trata únicamente de maximizar esos beneficios, sino de cómo se alcanzarán, creando un equilibrio frágil pero también una obligación, sobre todo en las grandes corporaciones del mundo de los negocios.

En este ámbito de la Ética, los Auditores de Cuentas no somos la excepción, ni tan solo unos más, somos la bandera o la avanzadilla, como se quiera interpretar, pues en nuestra profesión no sólo es un concepto intangible o una exigencia social, sino un requisito para ejercer nuestra profesión, como vemos en el Texto Refundido de la Ley de Auditoría de Cuentas, artículo 6:

1. La actividad de auditoría de cuentas se realizará con sujeción a la normativa constituida por las prescripciones de esta ley, de su Reglamento de desarrollo, así como a las normas de auditoría, de ética y de control de calidad interno de los auditores de cuentas y sociedades de auditoría.

Y por si existen dudas, en el mismo artículo, en la sección 3, nos indica el mínimo que debemos contemplar a la hora de ejercer nuestra profesión en cuanto a Ética:

3. Las normas de ética incluyen, al menos, los principios de su función de interés público, competencia profesional, diligencia debida, integridad y objetividad, sin perjuicio de lo establecido en la Sección I del Capítulo III.

Algo que como Auditores de Cuentas no podemos olvidar jamás, es que no somos una empresa más, ni tenemos un trabajo más, sino que las normas éticas que rigen nuestras actividades son mayores que las de cualquier otro ámbito puramente empresarial o económico, y por ende, nuestra obligación es y debe ser mayor, pero también debido al entorno económico (que ha marcado el devenir de los últimos años) y aún en un entorno favorable, han existido y aún persisten grandes riesgos de caer en una moral propia o personal que no se adecue a las normas éticas que conforman el marco general de nuestra profesión que pueden llevarnos a seguir tendencias empresariales que hagan olvidar nuestra identidad. Por eso, la constancia en la práctica de nuestros Valores y el esfuerzo continuo para que nuestro trabajo cumpla esa función de interés público, con la competencia profesional y la debida diligencia, con integridad y objetividad, harán de nuestra profesión en el mundo empresarial un referente dónde mirarse en estos tiempos tan convulsos.

* Ricard Vilches es Auditor del Área de Auditoría

El futuro de la auditoría

En la última década se han producido acontecimientos que han puesto en tela de juicio la credibilidad del auditor. Escándalos como el caso Enron en EEUU (2001) provocaron un debate entre organismos reguladores y se adoptaron nuevas normas como Ley Sarbanes-Oxley tratando de garantizar transparencia y una mejor gestión corporativa y la calidad de la auditoría.

En Europa la reacción ha llegado más tarde. El caso Parmalat en Italia (2003) sacudió los principales pilares de nuestro sistema revelando una falta total de controles y un sistema ineficaz de supervisión.

Estos escándalos nos llevan a preguntarnos si realmente existen en los mercados internacionales suficientes controles para evitar fraudes y manipulación. Con la crisis financiera de los últimos años se ha hecho más patente la necesidad de un cambio.

La Comisión Europea, sonrojada por la crisis del sector bancario entre los años 2007 y 2009 ha cuestionado el papel del auditor y la adecuación y suficiencia del marco legislativo y ha abierto el debate de la reforma de regulación de los mercados financieros. A finales de 2010 lanza el Libro Verde sobre Política de Auditoría: lecciones de crisis una consulta para todos los sectores interesados en la materia. Con esta medida la Comisión Europea pretende asumir el liderazgo en materia de auditoría a nivel internacional promoviendo el diálogo de todas las partes y su cooperación en el marco del Consejo de Estabilidad Financiera y del G-20.

La consulta estaba compuesta por 38 preguntas sobre la función del auditor, la gobernanza, la independencia de las sociedades de auditoría, la supervisión de los auditores, la configuración del mercado de auditoría, la creación de un mercado único para la prestación de servicios de auditoría, la simplificación de las normas aplicadas a PYMES y sobre la cooperación internacional para la supervisión de las redes internacionales de auditoría.

Se recibieron en total cerca de 700 respuestas.

De dicha consulta se pone de manifiesto la ruptura del mercado. Por una parte se sitúan todas las pequeñas y medianas sociedades de auditoría y por otro las ¨BIG FOUR¨. Los dos aspectos que más ampollas levantan sin duda son la independencia de los auditores y el sistema de rotación y la elevada concentración en el mercado de auditoría. La Comisión Europea ya mostró su preocupación acerca de este monopolio ya que podrías producirse graves alteraciones en el mercado si una de estas cuatro megasociedades quebrase. El comisario europeo Michel Barnier declaró que esa posible quiebra supondría un riesgo sistémico y aumentaría más la concentración. No olvidemos que estas cuatro sociedades aglutinan el 75% del mercado. En España, hay compañías cotizadas que tienen el mismo auditor desde hace 20 años.

El impacto de la rotación obligatoria de firmas de auditoría tiene sus defensores y sus detractores.

Los que la defienden afirman que esta medida refuerza la independencia del auditor incrementando la calidad del servicio prestado y sus opositores dicen que se reducen los incentivos en cuanto a competitividad, se destruye el conocimiento acumulado y por tanto disminuye la calidad del servicio por no hablar de los costes asociados. Como consecuencia de la publicación de esta consulta, y de otros informes como el elaborado por la Comisión de Asuntos Jurídicos y la opinión de la Comisión de Asuntos Económicas y Monetarios surge la propuesta de directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se modifica la Directiva 2006/43/CE relativa a la auditoría legal de las cuentas anuales de de las cuentas consolidadas y la propuesta de reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los requisitos específicos para la auditoría legal de las entidades de interés público.

En estas propuestas se exige la rotación obligatoria de al menos cada seis años y superar un período transitorio de cuatro para que una auditora pueda ser contratada por el mismo cliente. También se establecía la prohibición de prestar servicios no relacionados con la auditoría a los clientes que auditen y además pretendían obligar a las grandes sociedades a separar las actividades relacionadas con la auditoría del resto para evitar posibles conflictos de intereses. Se pretendía la introducción en el sector de la prestación de servicios a otras firmas de auditoría de menor tamaño. Aparece la figura del ¨Pasaporte Europeo¨ que consiste en un mecanismo por el que las auditoras podrían ejercer sus servicios fuera de las fronteras nacionales, el objetivo es crear un mercado ¨único¨. Se propone la coordinación de las actividades de supervisión del auditor a través de la Autoridad Europea de Valores y Mercados. A todo esto hay que sumarle el endurecimiento de las multas (hasta 5 millones de euros en caso de personas físicas o el 10% de facturación para sociedades).

Todas estas medidas provocaron una reacción inmediata dentro del lobby de las Big Four.

Por ello, han decidido elevar el plazo a 14 años, ampliable hasta 25 si se introducen salvaguardas para garantizar que la relación entre empresa y auditor no sea demasiado estrecha. La Eurocámara ha desechado la propuesta de Bruselas de prohibir a las auditoras que puedan ofrecer a sus clientes servicios no relacionados con la auditoría. Según las enmiendas del Parlamento, sólo deben prohibirse los servicios que amenacen la independencia de las auditorias, por ejemplo asesoría fiscal que afecte directamente a las cuentas de la empresa auditada.

Por tanto, las grandes empresas podrán mantener la misma auditora hasta 25 años seguidos.

Este cambio de dirección pone de manifiesto la dificultad de armonizar a todos los agentes del mercado. Es de esperar que tras estos acontecimientos, en los próximos años se produzcan fusiones entre sociedades de auditoría de menor tamaño para poder competir en el mercado con las grandes sociedades y beneficiarse así de las economías de escala y poder diversificar sus negocios.

¿Recuperarán la confianza perdida los agentes económicos tras los acuerdos alcanzados? ¿Será suficiente este proceso de reforma para lograr esa mayor estabilidad financiera deseada?

Marta Fernández es Auditora del Área de Auditoria

ONG de desarrollo

A partir del 1 de enero de 2012 será de obligado cumplimiento la presentación de un informe, realizado por una entidad auditora, de procedimientos acordados sobre los indicadores de transparencia y buen gobierno de las ONG de desarrollo miembros de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo en España.

Éstos indicadores van a regular un adecuado nivel de transparencia y de buen gobierno de las ONGD, en un ejercicio responsable de autorregulación.

Los objetivos perseguidos son:

Por un lado, que cada ONGD cumpla unos parámetros que el conjunto del sector identifica como buenas prácticas.

Por otro lado, la aplicación de este procedimiento supondrá un ejercicio público de rendición de cuentas, que añade y refuerza a las ya realizadas memorias, auditorías y evaluaciones.

Gracias a esto, se va a resaltar aún más  la estructura del plan que lleve la organización y la excelencia en la gestión.

Las organizaciones que ya cumplían éstos indicadores van a tener una adecuación rápida y eficiente a sus nuevos proyectos ya que estarán centradas en éstos, buscando constantemente la manera de aumentar el resultado de los mismos, creando así un constante diferencial competitivo que les permitirá permanecer y crecer.

           Este proceso ya puesto en marcha por alguna ONGD, requiere un cambio que involucre a todos los integrantes de la organización y, la única manera de realizar este cambio, es con el liderazgo y compromiso indeclinable de la dirección que en busca de una rápida reacción ante el entorno buscaran en este modelo una guía integral para la administración total de la organización que va actualizándose en el tiempo con las mejores prácticas.

Álvaro Roca es Auditor Junior en el Área de Auditoría

Papeles de trabajo: una herramienta básica

A lo largo de mi experiencia en los años que vengo desarrollando mi trabajo en esta profesión, he escuchado en multitud de ocasiones la importancia que, los papeles de trabajo tienen de cara a sustentar nuestras opiniones en los informes de auditoria; así como la referenciación de los mismos, técnica que aplicada adecuadamente permite ubicar y relacionar la información y las evidencias evaluadas, revisadas y analizadas que sustentan cada una de nuestras opiniones y que por lo tanto revisten vital importancia para nuestra labor como auditores.

Me gustaría recordar de una manera sencilla algunos conceptos y aspectos que considero importantes y que debemos tener presentes en cada una de las auditorias que realizamos; de esta forma, se aúnan criterios técnicos para la elaboración, organización y referenciación de los papeles de trabajo; se difunde la importancia del contenido, reserva, confidencialidad, propiedad y custodia de estos y se eleva la calidad del proceso de la auditoría.

Los papeles de trabajo son la evidencia documental del trabajo del auditor y están constituidos por el conjunto de sumarias y documentos que contienen información obtenida y elaborada por el auditor, desde la etapa de planificación hasta la emisión del informe de auditoría.

En los papeles de trabajo el auditor muestra los métodos y procedimientos que ha seguido y las conclusiones que ha obtenido. Asimismo, dichos papeles contienen la base para su informe, la evidencia del alcance de su examen y la prueba de la responsabilidad profesional correspondiente.

Los papeles de trabajo,

  1. Contribuyen a la planificación y realización de la auditoría.
  2. Constituyen la fuente primordial para la redacción del informe y la evidencia del trabajo realizado, respaldo de las observaciones, conclusiones y recomendaciones incluidas en el informe.
  3. Facilitan la revisión y supervisión del trabajo de auditoría.
  4. Nos sirven como antecedente para futuras auditorías.

Un buen papel de trabajo debe ser claro, detallado, contener información suficiente para cumplir los objetivos para los cuales fue diseñado y fácilmente comprensible para que, de su lectura un auditor experimentado, que no haya mantenido una relación directa con la auditoría, tenga capacidad para fundamentar las conclusiones y recomendaciones sin requerir explicaciones adicionales.

En los últimos años, la incorporación generalizada de las herramientas informáticas ha permitido a los auditores introducir programas de auditoría que “ayudan” a la confección de los papeles de trabajo, si bien es verdad que estas herramientas permiten que se unifiquen los papeles de trabajo, también es cierto que se presentan como un reto más, ya que nos obligan a cambiar nuestro esquema clásico y esto a veces cuesta mucho y además supone un cambio radical en la manera de supervisar el trabajo y de reportar al equipo.

Aunque así de forma esquemática parece una cosa sencilla, en la práctica es tarea ardua, y requiere de una capacidad de análisis y conocimiento que no está al alcance de todos. A los que se consideren eruditos en la materia, mi más sincera enhorabuena, los demás, lo seguiremos intentando.

* Carmen Lorenzo es Auditora Senior en el Área de Auditoría

Nueva Ley de Auditoría para auditores

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publico el Real Decreto Legislativo 1 / 2011 de 1 de Julio que tiene por objeto dar cumplimiento a la previsión recogida en la disposición final segunda de la Ley 12/2010, de 30 de junio, por la que se modifica la Ley 19/1988, de 12 de julio, de Auditoría de Cuentas, la Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores, y el Texto Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas, aprobado por Real Decreto Legislativo 1564/1989 para su adaptación a la normativa comunitaria, que autoriza al Gobierno a elaborar en el plazo de 12 meses desde su entrada en vigor un texto refundido de la Ley de Auditoría de Cuentas, facultándole para regularizar, aclarar y armonizar los textos legales que han de refundirse.

Las principales modificaciones que pueden resaltarse son las siguientes:
– El contenido mínimo del informe de auditoría se hace más acorde con el contemplado en los artículos 51 bis de la Directiva 78/660/CEE, relativa a las cuentas anuales de determinadas formas de sociedad, y 37.2 de la VII directiva 78/660/CEE, relativa a las cuentas consolidadas, con el objeto de favorecer la comparabilidad en el entorno económico internacional.

– Se establece la responsabilidad plena que debe asumir el auditor de cuentas responsable de la auditoría de las cuentas anuales o estados financieros consolidados.

– Se precisa el sistema de fuentes jurídicas al que debe sujetarse la actividad de auditoría de cuentas, constituido por tres grupos de normas, las normas de auditoría, las normas de ética y las normas de control de calidad interno de los auditores y sociedades de auditoría. En las normas de auditoría se introducen las Normas Internacionales de Auditoría que sean adoptadas por la Unión Europea, de acuerdo con el mandado de la Directiva 2006/43/CE.

– Se regula la posibilidad de autorización e inscripción en el Registro Oficial de Auditores de quienes estén autorizados en otro Estado miembro de la Unión Europea, o en un registro público de terceros países de acuerdo con los requisitos de reciprocidad y equivalencia contemplados en la Directiva 2006/43/CE. Asimismo, deben inscribirse en este Registro Oficial los auditores de cuentas y sociedades de auditoría que emitan informes de auditoría sobre las cuentas anuales o consolidadas de sociedades domiciliadas fuera de la Unión Europea y cuyos valores estén admitidos a negociación en España, previo cumplimiento de requisitos equivalentes a los que se exige a los auditores de cuentas nacionales.

– En cuanto a los requisitos de constitución de sociedades de auditoría se incorpora, en línea con lo dispuesto en la nueva Directiva, la posibilidad de que puedan ser socios de éstas otras sociedades de auditoría autorizados en un Estado miembro de la Unión Europea, que antes no estaba permitido.

– El régimen de incompatibilidades se basa, por una parte, en la enunciación de un principio general de independencia que obliga a todo auditor a abstenerse de actuar cuando pudiera verse comprometida su objetividad en relación a la información económica financiera a auditar, y por otra parte, en la enumeración de un conjunto de circunstancias, situaciones o relaciones específicas en las que se considera que, en el caso de concurrir, los auditores no gozan de independencia respecto a una entidad determinada, siendo la única solución o salvaguarda posible la no realización del trabajo de auditoría.

* Vanesa Méndez es Auditora en el Área de Auditoría