Permutas

Una permuta es un intercambio de activos no monetarios, o de una combinación de éstos con activos monetarios. Tras la entrada en vigor del NPGC, cambió ligeramente la contabilización de las mismas, ya que ahora hay que distinguir entre dos tipos:

Permutas no comerciales

Son aquellas que tienen por objeto activos de la misma naturaleza y uso para la empresa, es decir, los flujos de caja originados por el nuevo activo son similares a los originados por el antiguo.

Respecto a su contabilización, el bien recibido se registra por el menor valor entre:

  • Valor neto contable del bien entregado (incluyendo las contraprestaciones monetarias, si las hubiera).
  • Valor de mercado del bien recibido.

Por tanto pueden recogerse pérdidas, pero en ningún caso beneficios.

Permutas comerciales

Son aquellas en las que se intercambian activos de distinta naturaleza y/o uso para la empresa, y por tanto cambia significativamente el importe o la estructura de los flujos de caja originados por el nuevo bien.

En cuanto a su contabilización, el bien recibido se registra por el menor valor entre:

  • Valor de mercado del bien entregado.
  • Valor de mercado del bien recibido.

(Incluyendo en ambos casos las contraprestaciones monetarias, si las hubiera)

En la práctica se supone que ambos valores serán similares, ya que las posibles diferencias entre los valores de mercado de los bienes intercambiados, se compensarían con las posibles contraprestaciones monetarias.

Las diferencias entre dicho valor y el valor neto contable (que es lo que se dará de baja en contabilidad) irán a PyG, pudiendo registrarse no sólo pérdidas sino también beneficios.

Lo cierto es que lo más problemático puede ser el clasificar la permuta como comercial o como no comercial. La clave está en si los flujos de caja que vamos a recibir son similares o no a los que recibíamos con el bien entregado. Manteniendo el principio de prudencia, existe una presunción en la calificación de las permutas como no comercial, con el objetivo de evitar el reconocimiento del beneficio, en los siguientes casos:

–          Cuando no pueda obtenerse una estimación fiable del valor razonable de los bienes intercambiados.

–          Cuando no se puedan determinar los flujos futuros de efectivo.

–          Cuando se permuten activos de la misma naturaleza o uso.

* Juan Antonio Polo es Auditor en el Área de Auditoria